Ayer fue uno de los peores días de mi vida, tanto dolor en las personas que me rodean, incluso en la que más quiero... es insoportable. Es curioso, ayer no parábamos de repetir y de dar vueltas a la idea esa de que "la vida puede darte un giro insospechado de un día para otro", tal y como nos está pasando ahora.
Yo siempre comentaba con R que tenía una visión del "vivir la vida" demasiado idealista pero tiene toda la razón del mundo. Su lema es "mientras haya salud"... y es cierto, sin eso NO SOMOS NADIE. Y sigo pensando en lo poco o mucho (según cómo se mire) que nos queda por delante y la de tiempo que malgastamos en tonterías, en peleas, en sentirnos mal... ¡Es todo tan injusto!
No se, de repente es como si viese las cosas desde otro punto de vista, con otro color, otro enfoque... de repente me han dado más ganas que nunca de vivir y ser vivida, de salir a comerme el mundo cada día que mi cuerpo (y mi mente) lo permita y dejar a un lado los rencores, las nostalgias que me invaden a diario... Dejar de lado esas pequeñeces que no tienen ninguna validez por sí solas y seguir adelante con paso firme, seguro... Y no es que ahora lo vea todo "bonito" y de color de rosa, al contrario, veo esto que llamamos "vida" como triste, corta, insegura, inestable, injusta... pero si es lo único que tenemos nos tendremos que conformar, ¿verdad?
Ayer el pequeño no se estaba enterando de nada, seguía ajeno a todo esto que nos rodeaba a todos y seguro que la próxima semana, después de todo, saldrá con una sonrisa, esa sonrisa tan linda que tiene y los médicos dirán que ha sido todo un éxito. Estoy segura, porque él lo merece y porque todos los que le rodean lo merecen, todos los que le quieren lo merece...
Seguro que todo va a ir bien, estoy segura.