
Yo ví
Báilame el agua cuando se estrenó por allá el 2000... Ufff, ahora pienso que ya han pasado cinco años y me parece mentira...
¿Qué he hecho durante estos cinco años? Ayer tuve una necesidad extraña de volver a verla y así lo hice... Entonces, como por arte de magia, se mezclaron sentimientos de nostalgia, soledad, amargura y, a la vez, el amor más sincero...
Recuerdo hasta el último detalle de aquél día, al salir del cine... Sí, sólo recuerdo los 5 minutos desde que nos levantamos de las butacas y llegamos a la moto de
V... Pensé en ese momento que estaba perdiendo el tiempo con él, que necesitaba respirar fuera de esa relación, observarla desde lejos e intentar mejorar mis estados de ánimo... Hoy, desde la perspectiva del tiempo, me doy cuenta de lo egoísta, de lo injusta que fui con aquella persona que lo daba todo por mí... me siento sucia... e incluso llego a entender por qué no quiere volver a verme... (Mis estados de ánimo, ni que decir tiene que siguen igual... de arriba a abajo... en un estado de esos que llaman de
CICLOTIMIA).
Es curioso, hace un par de días hablaba con
L de lo que me gustaría volver a acariciar su rostro, abrazarle con fuerza, con la fuerza que hemos dejado pasar y perderse durante estos 4 años que hace ya que no nos vemos... Me gustaría contarle cómo están las cosas, preguntarle cómo se siente, qué sigue esperando de la vida, qué cosas han cambiado, cómo ha evolucionado... e incluso hacer broma con los cuatro años que nos dedicamos y que ya han quedado en su olvido y en mi recuerdo.
Bueno, cambiando de tema... Quería recomendar de este pequeño rinconcito que me he buscado en la red esta gran película... una película llena de amor y odio, de pasiones, de sentimientos raros, de drogas, de calle... y tristeza...
Báilame el agua, úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto, sácame de quicio, hazme sufrir, ponme a secar como un trapo mojado, lléname de vida, líbrame de mi estigma, llámame tonto, olvida todo lo que haya podido decirte hasta ahora, no me arrastres, no me asustes, vete lejos… pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo, toca mis ojos, nota la textura del calor… ¿Por cuánto te vendes? Píllate los dedos, deja que te invite a un café… caliente, ¡claro!... y sin azúcar, sin aliento…