
Voy a hacer café...
¿Te espero? Es todo un ritual el del café... Hay veces que pongo la cafetera al fuego casi sin pensarlo, como un impulso interior que no puedo explicar (esto suele pasar por las mañanas), otras veces pienso en si hacer o no café... y preparo con sumo cuidado cada uno de los pasos, la temperatura de la leche (si lo mezclo)... y, sobre todo, que sea
caliente y sin azúcar.
Hoy mismo he recuperado las últimas frases de la película "
Báilame el agua", las que quedaron reflejadas en la nota que al comienzo de la película da David a María... y he podido sumergirme en ellas sin ninguna dificultad, como si el chico del
cronopio azul las hubiese escrito para mí hace tiempo... como si buscase en ellas un nuevo sentido a pequeñas cosas que me rodean... y no paro de darle vueltas a esas palabras, a ese texto... Incluso se lo envié a
A, y a
V aunque sé que no contestarán...
Presiento una tarde triste, nostálgica...incluso se ha nublado y puede que llueva. Imagino que no saldremos de casa hoy... y que voy a tener tiempo de leer y escribir, de pensar (
más). Es como un círculo vicioso, el de los amantes del círculo polar... Mientras él duerme... yo me desvelo y al revés... como si llevásemos compases distintos, órbitas distantes... Exactamente como si fuésemos de dos planetas distintos... y si yo te busco te vas... y si vienes duermo.