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Báilame el agua, úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto, sácame de quicio, hazme sufrir, ponme a secar como un trapo mojado, lléname de vida, líbrame de mi estigma, llámame tonto, olvida todo lo que haya podido decirte hasta ahora, no me arrastres, no me asustes, vete lejos… pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo, toca mis ojos, nota la textura del calor… ¿Por cuánto te vendes? Píllate los dedos, deja que te invite a un café… caliente, ¡claro!... y sin azúcar, sin aliento…

Un tendedero de tu vida a la mía

cafetera2.jpgCafé recién hecho

Los ojos no se abren, no quieren abrirse... o lo hacen suavemente, como una ola en la playa que va y viene jugando con nuestros pies, con nuestra mirada... Estoy en el mejor momento de la mañana, el despertar y poder quedarte cinco minutos más (hoy sí) pensando en qué hacer esta mañana de viernes luminosa, aunque sin Sol en Barcelona.
Ayer por la noche estuve en uno de los conciertos más bonitos que he visto en mucho tiempo. Disfruté como nunca con el piano de Alejandro Martínez y la voz de Paco Cifuentes, quedó un concierto espectacular. Cada uno con sus canciones, y a veces mezclados para arroparse y darse un poco más de calor... Se les notaba espléndidos, pletóricos, ingeniosos, ocurrentes, cómodos... y consiguieron que muchos de los que estábamos allí viéndoles descubriésemos un nuevo mundo, más allá de la razón, tocando parte de sublime y de locura, no puede haber tanta perfección junta...

Y decía Paco en su Belle de Jour:

La luz del sol la pago yo,
tú el alquiler de las ventanas,
lo de las vistas nos da igual
después de vivir cerca del mar.

Tu y mi obsesión por recordar
el no saber qué va a pasar
tú no imaginas nunca igual
la misma calle, el mismo bar.

Puestos tu y yo de sol
hasta la nuca por la ventana
un tendedero de tu vida a la mía
esa corriente urbana que me aspira
y me deja sentado en Sevilla o Gran Vía...

Me vuelve loco Belle de Jour
y tu la alquilas en Madrid.
Boca de rosa al despertar
y cuando fumas Norma Jean.

Nos vuelve extraños la ciudad,
nos niega un verso y al final
no queda otra que inventarse
otra manera de escaparse...

Puestos tu y yo de sol
hasta la nuca por la ventana
un tendedero de tu vida a la mía
esa corriente urbana que me aspira
y me deja sentado en Sevilla o Gran Vía...


Y Alejandro con su Habanera, o con Tarde... o con su Ciudad, que dice así:

Cuando llegué a esta ciudad todo eran caras largas,
cuando me quise regresar mis pies no me dejaban;

entonces me hice a un lado,
al lado más gris de la soledad,
así te conocí.

Al recorrer esta ciudad me salieron durezas,
desilusiones que cantar, y todo eran promesas;

te supe acogedora
y vi que llevabas escrita en las postales:
“ven aquí”.

Una ciudad que acaba de nacer,
que viste sus calles de gala.

Cuando te quise enseñar a mis buenos amigos
vestías falda, andabas con el aire presumido;

me regalaste tantas caras de ti
que no volverán
a sorprenderme igual.

Una ciudad que se conoce bien,
que juega sus mejores cartas.

Ahora sí te empiezo a querer, ahora sí te devoro,
antes no te entendía bien, ahora sí te recorro;

ahora que cada calle
guarda el sabor que dejó tu andar,
tus ojos de aprendiz.

Una ciudad que me conoce bien,
que sabe, te echaré de menos.

A esta ciudad yo la conozco bien.
Sé que también te echará de menos.



Todo emoción, todo sentimiento, me faltan las palabras para poder explicar lo que se sentía ayer al escuchar a estos dos genios.

Un 10 para ellos.
Viernes, 15 de Abril de 2005 10:12 #. Tema: Ensoñaciones del paseante solitario.

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