
Vivo en la calle donde "nació" Candela Peña y donde sus padres tienen un Frankfurt, el mejor de toda Gavà. Es un lugar pequeño en pleno Paseo y en el que se respira un aire diferente. En las paredes del fondo puedes encontrarte colgado de todo, bueno, de todo lo que tenga que ver con Candela Peña: recortes de prensa, fotografías, objetos varios, etc... Su papá es un señor pequeñito y muy serio del que siempre digo que debe ser una buenísima persona (detrás de esas apariencias tan frías casi siempre se esconden corazoncitos que laten con fuerza) y su mamá es de esas mujeres de las que, con solo mirarlas, puedes afirmar que seguramente se coma el mundo y lo que haga falta por las cosas que más quiere.
Supe que Candela era de aquí cuando conocí a
R, empezó a contarme anécdotas y pequeñas cosas que siempre se rumoreaban por el barrio y que todos sus amigos se enorgullecen de explicar cuando llega alguien "nuevo" al grupo. Poco después tuve la ocasión de conocerla y la última vez que nos cruzamos con ella por la calle, precisamente en marzo - el día de mi cumpleaños (que fue bastante triste, por cierto)-, nos tuvimos que girar del grito que dio para hacerse notar. Llevaba unas gafas de sol tan grandes que apenas se podían ver esos ojos tan preciosos que tiene y siempre que pasea por aquí va así, "medio" disfrazada.
Se me ha ocurrido explicar todo esto porque llevo tres días viendo en la Televisión Local de Gavà el mismo reportaje sobre Candela que hicieron cuando ganó el Goya a la mejor actriz de reparto por "Te doy mis ojos" (uf, esa película me dejó bastante "tocada"). Además de un pequeño reportaje sobre sus trabajos, en el programa sale un "debate" final en el que el presentador entrevista a su madre y sus dos tías; no tiene desperdicio. El presentador interroga a las señoras con varias preguntas sobre "como era la actriz de pequeña" y, entre otras cosas, contaron bastantes anécdotas y una de ellas me llamó la atención. Da la casualidad que justo al lado del Frankfurt de los papás de Candela se situa el cine más antiguo de Gavà, un cine que se convirtió en Teatro y que ahora está cerrado por reformas (Teatre Maragall). Una de las tías contaba como, mientras merendaba todas las tardes con sus primos en el balcón de su casa (justo encima del cine y el frankfurt), Candela decía que algún día la gente que entraba al cine iría a verla a ella... En fin, supongo que este tipo de comentarios, ahora que ya ha hecho fortuna, tienen más lógica y sentido.
Ahí va ese pequeño rinconcito de mis experiencias personales. Besosss.