
No es que no quiera escapar, es que el frío tira para atrás, agarra mis pies al suelo como si de una estatua se tratase.
Ayer soñé con Roma, con poder viajar como Silvia -qué envidia- y alojarme en una pensión del centro (ella lo hará en un lujoso hotel), salir todas las mañanas con un nuevo itinerario que habré trazado horas antes fruto del imsomnio... de la imaginación... de la magia... y caminar horas y horas sin pensar en nada ni en nadie. Luego comer en alguna Trattoria, tomar un café sólo y volver a la pensión para acabar de retocar mis apuntes. Por la noche tomaré algo ligero, gracias, e intentaré pasear y poder tomar algo si consigo encontrar a aquél viejo amigo que lleva años viviendo allí... Quizás ya no me recuerde, pero lo tengo que intentar. Subiré, correré, buscaré, y entro, salgo, bajo, te sigo, es casi enfermizo.
"y no me pidas tanto corazón, que tengo poco aire en el pulmón..."Al volver, vuelvo a tomar notas de las cosas que he visto, recorro todos los rincones de las viejas librerías, imagino y pinto mis ideas...les doy forma y color (o incluso decido dejarlo todo en blanco y negro)...
Un día fue Toulousse, París, Granada, Roma... de momento todo queda tan lejos que casi me cuesta imaginarlo aunque me encantaría poder trabajar un tiempo en alguno de sus museos... algún día lo conseguiré.
Y sigo soñando, girando, riendo... buscando-TE.
"y cada uno en su camino va cantando, espantando sus penas"...