acróbatas

Báilame el agua, úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto, sácame de quicio, hazme sufrir, ponme a secar como un trapo mojado, lléname de vida, líbrame de mi estigma, llámame tonto, olvida todo lo que haya podido decirte hasta ahora, no me arrastres, no me asustes, vete lejos… pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo, toca mis ojos, nota la textura del calor… ¿Por cuánto te vendes? Píllate los dedos, deja que te invite a un café… caliente, ¡claro!... y sin azúcar, sin aliento…

3er día en Roma (12-12-2005)

20051226123820-casa-de-las-vestales.jpg

Pensaba que el tercer día iba a ser más bien "paradito"; era lunes y pensé que la mayoría de cosas estarían cerradas y con el añadido de que se hacía de noche tan temprano... pero nada más lejos de la realidad. Después de cargar fuerzas con el desayuno fuimos al metro, linea azul, dirección "Pirámide". Bajamos del metro, llovía, y nada más salir encontramos la famosa Pirámide de Cestio, incluida en la muralla aureliana se construyó como monumento funerario y al puro estilo "egipcio".  Justo al lado de la pirámide, en la misma muralla aureliana, se abre la puerta de San Pablo, antigua Porta Ostiensis y por la que entraron en Roma los godos de Totila en el año 546, preciosa.

Nuestro recorrido durante las primeras horas de la mañana nos llevaba cerca de la puerta, a recorrer el Aventino y para allá que fuimos. Pasamos por la Iglesia de Sant’Anselmo sin parar y fuimos directamente a la Plaza de los Caballeros de Malta porque allí estaba Santa María del Priorato; me encanta hacer este tipo de turismo tan aislado de las grandes masas, por esta zona no había nadie, ningún turista buscando la mejor instantánea, nadie... La plaza de los Caballeros de Malta y la iglesia de la orden, Santa María del Priorato son las únicas obras arquitectónicas hechas por Piranesi (famoso por sus grabados, seguro que le conocéis) y la verdad es que fue uno de mis momentazos romanos. Me dijeron que era extremadamente difícil entrar en la iglesia y así fue... y también me dijeron que siempre podría mirar por la cerradura de la "muralla" que encerraba el recinto y vería una de las mejores vistas de la cúpula de San Pedro... tampoco nos dejaron acercarnos los Carabinieri que guardaban la plaza y Marcos, que fue unos días después, consiguió mirar por la cerradura y había una escalera que tapaba toda la vista...  Pasamos también por la iglesia de Sant’Alessio y llegamos a Santa Sabina (cerrada!)... De ahí bajamos la colina hasta llegar al Circo Massimo, que el día anterior nos había quedado pendiente. Rubén se esperaba encontrar una semi-construcción y le decepcionó un poco ver el especio que había ocupado el circo pero lleno de hierba y unos pocos vestigios en la parte derecha mirando al Palatino; a mi me pareció espectacular y volví a imaginar cómo debía ser la zona en la época de mayor esplendor... una maravilla...

La entrada del Colisseo es válida también para visitar el Palatino (la zona de "mansiones" de los emperadores romanos, uno de los lugares mágicos de Roma, al lado del foro) y es válida para utilizarla un día después. Como no tuvimos más tiempo el domingo decidimos guardarla para el lunes y para allá que fuimos después de ver el Circo Massimo. El primer emperador en ocupar el monte fue Augusto y fue importantísima su decisión para la historia de la colina. Después de él todos los emperadores se instalaron allí: Tiberio, Nerón, los Flavios...  y es espectacular ver la Domus Flavia y Augustana, la Domus Severiana, la Domus Tiberiana... una maravilla al imaginar cómo serían todos los restos conservados en origen... Además, como por arte de magia había salido el sol y pudimos disfrutar de toda la zona de jardines y pinos...  Después de jugar a ser emperadores un rato y hacer bromas, nos decidimos a bajar al Foro que se divisaba desde el Palatino y nos estaba llamando a gritos. Aunque bajamos justo por unas escaleras que daban a la Basílica de Majencio, pensamos que sería mejor ir hasta el Arco de Tito (el que da la bienvenida al foro si entras desde el Colisseo) y desde allí hacer todo el recorrido.

Pues bien, vimos el Arco de Tito, precioso, aunque peor conservado que el de Constantino, y pude apreciar los episodios de triunfo entro de grandes paneles que tantas veces repitió Milagros Guàrdia en clase durante las clases de "Història de l’Art Clàssic". Los miré detenidamente hasta que me dí cuenta que Rubén llevaba rato mirándome sin saber qué hacer... Nos hicimos unas fotos y seguimos el recorrido hasta la Basílica de Majencio, bien, lo que queda de la basílica... uno de los edificios más grandiosos de la Roma imperial (pero por mucho que te lo digan en clase y te enseñen diapositivas... nada como verla en directo, ¡qué impresión imaginar los 6.000m2!). Seguimos el paseo pasando por delante de la Iglesia de Santi Cosma e Damiano y el Templo de Rómulo... por esta parte había muchas zonas cerradas para la restauración... Pasamos por el Templo de los Dióscuros y cuando ya pensé que lo que yo buscaba no iba a poder verlo porque estaría cerrado en la zona de restauración, de repente, se abrió un pequeño camino que me llevó hasta otro de mis momentazos romanos: la Casa de las Vestales. La Casa de las Vestales junto con el Templo de la diosa Vesta formaban un conjunto unitario; en el templo se guardaba el fuego sagrado de la ciudad. La conservación del fuego, en un principio encomendada a las hijas del rey, fue confiada en época republicana a seis sacerdotisas, las vestales, procedentes de familias patricias y elegidas a la edad de 6 años. Debían conservar su virginidad durante todo su sacerdocio, que duraba 30 años y si faltaban a su voto eran enterradas vivas en el Quirinale y sus cómplices eran flagelados en el Comicio.  La casa de las vestales era un amplio edificio de varios pisos y las habitaciones se situaban alredeodr de un patio rectangular adornado con tres estanques y estatuas de las vestales más importantes.  Otros lugares emblemáticos que nos tuvieron hasta la hora de comer sumergidos en un sueño fueron (siempre los restos) de la Basílica Julia, la Plaza del Foro, la Vía Sacra, la Basílica Aemilia (el lugar de reunión y que servía para albergar todas las funciones económicas, políticas, etc...del foro en invierno),  el Templo de Vespasiano y Tito, el Templo de la Concordia, la Curia y el Comicio. Cuando nos acercábamos por la plaza del foro a la Curia, Rubén y yo nos miramos al ver el edificio completamente cuadrado que parecía una obra más bien contemporanea en el lugar que el plano indicaba la Curia. El aspecto actual corresponde a la remodelación de Diocleciano (ca. 283 dC) después de un incendio y era el edicio que hacía las funciones de senado. Maravilloso. Para llegar al lugar, por cierto, tuvimos que pasar antes por otro de los grandes arcos de triunfo, preciosísimo, el Arco de Septimio Severo.

Pasaban de la una y media de la tarde, estábamos destrozados de tanto caminar y necesitábamos recargar fuerzas. Salimos de la zona de los foros rumbo a la Piazza Venecia (uno de los lugares que más transitamos durante el viaje). Pasamos por el Monumento a Victor Emmanuele, un horror a mi parecer... pero que llama la atención porque lo ves desde muchos puntos de la ciudad...El "pastel de bodas" se erigió entre 1885 y 1911 para honrar la memoria del primer rey de Italia y Marcos nos contaba cómo "odiaban" el monumento los romanos porque en su día arrasó con parte del Foro para su construcción y porque destaca su excesiva blancura (de ahí el nombre de "el pastel de bodas" y por la forma también le llaman "la máquina de escribir"), que no "casa" con el color de la ciudad. También imaginamos los desfiles militares de las tropas de Mussolini por la avenida de los foros imperiales... la piel de gallina y cierta amargura que nos hizo tragar saliva y seguir adelante con un punto y seguido.

Íbamos en busca de restaurante pero pasamos antes a ver la Columna Trajana, otro de los monumentos que tanto estudiamos en clase... Aunque ahora la vemos completamente blanca, en origen los relieves estaban pintados de colores llamativos y la columna debía servir de tumba del emperador, cuyas cenizas se conservan en la base, en una urna de oro.  Los relieves se extienden en forma de espiral a lo largo de toda la columna y dicen que son más de 200 metros de relatos de las victorias imperiales sobre los dacios, una maravilla. Como tantas veces pasa en Roma, en lo alto de la columna vemos una estatua en bronce del apóstol San Pedro que fue colocada en el siglo XVI y que "cristianiza" la obra...

Bien, comimos en una callejuela cercana a la Piazza Venecia, en un lugar en el que encontramos lo que Rubén buscaba "pasta al raghú", es decir, la típica pasta a la boloñesa que cuesta tanto de encontrar en Italia... Comimos en el interior del restaurante y el café lo tomamos en la terraza porque, como dentro de nada pasará en España, dentro de todos los locales (bares, restaurantes, discotecas, etc...) está VIETATO FUMARE (PROHIBIDO FUMAR!).

Para aprovechar las pocas horas de sol que nos quedaban (unas 2), comimos rápido y fuimos a ver la zona de los foros imperiales: el Foro de Trajano (con los mercados, la columna, etc...), el Foro de Augusto, el Foro Transitorio y el Foro de César... Tan impresionantes como el resto pero a estos es más complicado bajar a visitarlos y los vimos desde la Vía de los Foros Imperiales mientras un señor tocaba con el acordeón My Way y nos poníamos más romanticones de lo normal...

De los Foros Imperiales caminamos en busca de otro de mis momentazos romanso. Pasamos por el Área Sacra, también por Santa Maria supra Minerva (en la plaza está la escultura del elefante de Bernini rematado con obelisco, el "bebé de Minerva") y llegamos al Panteón, ¡MARAVILLOSO! Para empezar, la plaza que hay delante del edificio es preciosa y los colores de las casas vecinas me recordaron a los del Trastevere, una lástima que la cámara de fotos no recoja esos colores que tanto me enamoraron y que nunca olvidaré. Rubén no lo entendia pero estaba delante de uno de los edificios más espectaculares de la antigüedad  y, para más inri, se conserva gracias a que fue convertido en iglesia cristiana (Santa Maria ai Martiri) en el siglo VIIdC. El edificio que vemos actualmente data del siglo IIdC y parte de la decoración de bronce que decoraba el tímpano la utilizó Bernini por orden del Papa Barberini para construir el Baldaquino de San Pedro. La bóveda, que cae sobre un muro en forma de rotonda de 6 metros de espesor, es la más grande conservada hasta el siglo XX con 43,30m de diámetro (creo recordar que sólo la supera una hecha en California hace unas décadas) y supera, incluso, a la de San Pedro del Vaticano que tiene 42 metros de diámetro. Por dentro la cúpula se alza de manera majestuosa e imponiendo respeto, es preciosa aunque reconozco el amor por cosas tan "insignificantes" como estas y, de nuevo, vi a Rubén que me miraba con cara de "¿nos podemos ir ya?"...

Salimos en busca de un locutorio en el que poder conectarnos a Internet, Rubén tenía que "cerrar" unas cosas del trabajo y yo aprovecharía para contestar un e-mail que tenía pendiente desde hacía unos días... Al salir ya era casi de noche; como hacía muchísimo frío decidimos parar a tomar un café rápido y seguir con el recorrido... Lo peor fue entrar en un café de Piazza Venezia en el que nos cobraron más de 3€ por un café y nos puso de mal humor... pero lo solventamos rápido con nuestro siguiente recorrido. Casi por casualidad le pedí a Rubén volver a la zona del Quirinale. Aunque en el mapa turístico no salía, por allí debía de estar la iglesia que Bernini construyó para los novicios de la Compañía de Jesús, Sant’Andrea al Quirinale. El espacio reducido le hizo a Bernini diseñar un edificio de planta elíptica (sólo posible en época barroca) en el que se funden diferentes colores de mármoles y una cúpula desde la que entra el sol para alumbrar de la forma más teatral posible las capillas que se distribuyen alrededor de la planta elíptica. Se dice que a Bernini le gustaba venir a Sant’Andrea de viejo y sentarse a ver la que consideraba su obra más acabada. Como no pudimos ver al sol penetrar por la cúpula porque ya era de noche decidimos volver a pasar otro día... y seguimos la ruta buscando otra de las iglesias que más estudié con Imma Socias en la asignatura de Barroco, San Carlo alle Quattro Fontane. Esta fue encargada a Borromini para los trinitarios descalzos españoles y Borromini tuvo que diseñarla en un espacio desigual y pequeño que la leyenda dice que cabría en un pilar de San Pedro del Vaticano.  A destacar de la iglesia la fachada con formas cóncavas y convexas y las cúpulas interiores, preciosas y artesonadas... Por la linterna de la cúpula central entra también la luz, como lo hacía en Sant’Andrea y  el efecto hace tener la sensación de estar bajo una cúpula flotante... Tendríamos que volver de día...

Ese día terminamos el recorrido entrando a Santa Maria degli Angeli e dei Martiri pero justo cuando llevábamos dos minutos escasos dentro una señora bastante mayor nos avisó de que tenía que cerrar poque tenía que montar el belén... también decidimos que tendríamos que volver otro día y como ya estabamos cerca del hotel nos fuimos a descansar hasta el día siguiente. La verdad es que al día al que tenía más miedo, el lunes, le sacamos más partido del que habría imaginado. Estábamos completamente emocionados y cansados pero mereció mucho la pena.

Lunes, 26 de Diciembre de 2005 12:36 #. Tema: Bon Voyage.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.






acrobatasblog@gmail.com 

Temas

Archivos

Enlaces

ArteHistoria

Bloggeando

Bon Voyage

Cahiers du Cinema

En Directo

Está sonando

Lettura

Miscelánea

Photo

Titulares

Otros

  • http://www.nedstatbasic.net/stats?ADdIDAjNeHQEKJEbO+YywFGZD+dQ

www.flickr.com
acróbatas fotos Más fotos de acróbatas

acróbatas