acróbatasBáilame el agua, úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto, sácame de quicio, hazme sufrir, ponme a secar como un trapo mojado, lléname de vida, líbrame de mi estigma, llámame tonto, olvida todo lo que haya podido decirte hasta ahora, no me arrastres, no me asustes, vete lejos… pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo, toca mis ojos, nota la textura del calor… ¿Por cuánto te vendes? Píllate los dedos, deja que te invite a un café… caliente, ¡claro!... y sin azúcar, sin aliento… |
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"Hoy es viernes y quiero bailar, sólo bailarrrrrr........"![]() Hace días que no estoy inspirada para contaros nada... (Avuí no estic inspirat i no crec que cap dia ho hagi estat, Quimi Portet dixit). La verdad es que llevo una semana de ritmo frenético... Me he dedido a volver a la Facultad para rescatar las últimas dos semanas de clase y que la recopilación de apuntes no se hiciese tan pesada pero me he encontrado con muy, muy, muy poca gente conocida y he tenido que tirar de biblioteca y libros... que no está nada mal pero lleva más tiempo. Ahora se donde estoy y todo lo que me queda por hacer... ufff... se presenta un mes de junio movidito con exámenes y un mes de julio de entregas de pre-proyecto de posgrado. NPCMV. Este finde, por fin medio en casa... Mañana concierto de Muchachito Bombo Infierno en las fiestas de Sant Boi y después a Barcelona a ver a Rafa Pons... Habrá que disfrutar antes de la cuenta atrás. En el trabajo los viernes por la tarde no hay nadie... Buen momento de ponerse al día en noticias y eventos. Os dejo una buenísima notícia de El País de hoy sobre el que ya sabéis es mi ídolo: Andrés Calamaro (Buenos Aires, 1961) ha apartado momentáneamente su repertorio más rockero por "los tangos más poéticos y académicos". Tinta roja, su nuevo trabajo, producido por Javier Limón y en el que participa, entre otros, Niño Josele, reúne 10 canciones que oscilan entre Gardel y Piazolla. "No espero que este disco me convierta en un tanguista, ya que al mismo tiempo es mi disco más flamenco", dijo ayer el cantante. Tinta roja es el resultado de una buena amistad y de dos años de trabajo, en los que han fluido los intercambios entre "la cultura flamenca y la criolla". Entre Buenos Aires y Madrid, Javier Limón, productor del álbum; el guitarrista Niño Josele, el pianista José Reinoso y el guitarrista argentino Juanjo Domínguez han hecho posible este esperado trabajo, en el que se resumen textos de diferentes décadas del siglo XX y en el que ha tratado de alejarse del folclor. Tampoco ha optado el cantante por una interpretación donde prime la impostura. Su voz suena áspera bajo los acordes de las guitarras: "El género tiene que ser puro y naturalmente acústico", argumenta. La grabación, en palabras de Calamaro, fue complicada e intensa y se vivieron "verdaderos momentos de emoción". La publicación del disco, que se pone a la venta el lunes en España y Argentina, coincide con un momento de efervescencia tanguera en ese país. "No se había dado un fenómeno parecido en los últimos 50 años. Por encima de las fusiones con otras músicas sobresale una tendencia a recuperar el estilo más antiguo y ortodoxo", recalca el músico. Calamaro presentará Tinta roja en una gira por cuatro ciudades españolas (el 14 de junio en Granada, el 17 en Barcelona, el 22 en A Coruña y el 24 en Madrid) en la que tocará acompañado por "los músicos que han hecho la gira de Cositas buenas con Paco de Lucía" más José Reinoso al piano. Superada la crisis autodestructiva que le mantuvo apartado de los escenarios durante cerca de seis años, Calamaro vuelve a ser el músico hiperactivo de siempre. Lleva dos días en Madrid y compatibiliza la promoción de Tinta roja con los ensayos del concierto del próximo día 27 en Valladolid, en el que compartirá escenario con Ariel Rot y algunos de los artistas más importantes del rock latino. Relajado, charlatán como siempre y aparentemente feliz, Calamaro llega con la agenda repleta de proyectos. Acaba de grabar un disco en Argentina con el músico Litto Nebia, en el que se incluyen algunas de sus nuevas composiciones -"me alejo cada vez más de las sofisticaciones"-, al tiempo que se ultima un disco estelar de homenaje al músico argentino, en el que se barajan los nombres de Joaquín Sabina y Alejandro Sanz -"El mejor éxito que puedes esperar es la amistad y el respeto de los colegas"-, y todavía anda dándole vueltas a Inditóxicos, el álbum en el que se juntarán las canciones que compuso entre los años 2000 y 2003 y que son el reflejo de una época en la que trabajaba como un músico de laboratorio: "Ni me tomé el trabajo de salir a buscar los aplausos ni editar los discos", añade. Tras la resaca de esa época, regresó a los escenarios españoles arropado por un público que conoce bien sus canciones. "Es algo que tengo que celebrar todos los días aunque mi psiquiatra me ha recomendado que no me lo tome con soda", aclara. En Buenos Aires, donde ha vuelto a fijar su residencia, Calamaro ha sido elegido por la revista Rolling Stone personaje del año y ha sido galardonado con dos premios Gardel, pero el compositor resta importancia a los halagos: "Ya se me pasó la edad de la vanidad. Antes que las fotos y los premios prefiero quedarme en casa viendo televisión y leyendo los periódicos". Comentarios » Ir a formulario |
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