acróbatas

Báilame el agua, úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto, sácame de quicio, hazme sufrir, ponme a secar como un trapo mojado, lléname de vida, líbrame de mi estigma, llámame tonto, olvida todo lo que haya podido decirte hasta ahora, no me arrastres, no me asustes, vete lejos… pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo, toca mis ojos, nota la textura del calor… ¿Por cuánto te vendes? Píllate los dedos, deja que te invite a un café… caliente, ¡claro!... y sin azúcar, sin aliento…

El Museo del Prado

He estado en Madrid, prácticamente, una semana. Es una ciudad maravillosa, como ya os comenté recientemente, pero intentaré no volver en un puente como el de la semana pasada nunca mais. Hemos hecho colas para casi todo; Ru y yo tenemos una nueva y propia teoría que dice que en Madrid los turistas se ponen en cualquier cola que vean, aun sin saber para qué es esa cola... es como una cuestión de solidaridad. En los cines, en las exposiciones, en Doña Manolita, en el FNAC y la Casa del Libro, para pisar el Kilómetro 0,, para pedir una caña en un bar... para todo tenías que hacer una cola media de 30 personas...

Es por eso que tuve que recorrerme el martes, un día laborable como otro cualquiera, todas las exposiciones que quería ir a ver, todo un record y un deastre para mis pies.

Voy a empezar por las que menos me gustaron.


Bodegón con alcachofas, flores y recipientes  de vidrio, Juan Van der Hamen (1627)

LO VERDADERO FINGIDO

Es una de las dos exposiciones temporales que pueden verse actualmente en el Museo del Prado. Un coñazo. Bueno, tampoco tanto (porque a mi me apasiona todo lo relacionado con la historia del arte) pero la verdad es que una exposición exclusivamente de bodegones acaba aburriendo hasta al comisario de la propia exposición, estoy segura.

Uvas, liebres colgadas boca abajo, gallinas, granadas, limones, manteles, jarras, agua en las jarras, flores, alcachofas, repollos, otro jarrón, dibujos en los jarrones, más animales muertos... La naturaleza muerta es uno de los temas que más se abordó durante los siglos XVI - XVII - XVIII y hasta Goya. En el Museo del Prado y otros museos que conozco bastante bien hay algunos bodegones que me gustan mucho, muchísimo (como alguno de Zurbarán que hay en el MNAC y alguno de Sánchez Cotán que hay en el Museo del Prado mismo) pero insisto en que cuando acabas la exposición sales casi corriendo y sin querer ver más bodegones.

De los expuestos, me gustaron dos de Tomás Hiepes que se titulaban "Florero con cuádriga vista de frente" y "Florero con cuádriga vista de perfil"... y no me gustaron tanto por ellos en sí como por la observación que estaban haciendo una pareja mayor con respecto a las flores que se podían ver en el cuadro: estas flores y estas otras no conviven en la misma época del año, se lo ha tenido que inventar;  ¿qué le ha pasado a esta hoja de laurel?; qué color más raro para la azucena, etc... Una maravilla...

Me encantaba cuando Silvia Canalda explicaba la pintura del Siglo de Oro español e hizo algunas clases dedicadas a naturalezas muertas, fueron clases que nunca olvidaré con sus memento mori, sus carpe diem y sus pequeños detalles que cambiaban toda la simbología de los cuadros... Me hubiese encantado visitar esta exposición con ella.

"El título de la exposición, Lo fingido verdadero, está tomado de una comedia de Lope de Vega en la que, al igual que ocurre con la naturaleza muerta, se reflexiona sobre la realidad y su representación y sobre cómo ésta puede llegar a convertirse en una segunda realidad".


Inmediatamente después fui a visitar la otra exposición temporal.


Buena jente somos los moralistas, Goya

DIBUJOS ESPAÑOLES DE LA HISPANIC SOCIETY OF AMERICA. DEL SIGLO DE ORO A GOYA.

Aquí encontré pequeñas joyitas que me emocionaron, algunos dibujos de Goya y otros autores menos conocidos que me tuvieron un rato parada delante buscando detalles, posturas, comentarios, firmas... Aún así, otro "coñazo" de exposición. Con perdón. Me encantó, me gustaron algunos dibujos muchísimo, me gustó la exposición, cómo habían preparado los dibujos y la (poca) información que había de ellos... pero era otra exposición de esas que seguramente en unos años me costará recordar.

Recuerdo que el año pasado, a finales de noviembre, pude asistir a la mejor exposición que he visto yo en el Museo del Prado temporal:
El Palacio del Rey Planeta (la recreación del Salón de Reinos).


Las hilanderas, Velázquez

EXPOSICIÓN PERMANENTE

Al acabar de ver las dos exposiciones y viendo que el ticket de la entrada me servía para ver el resto del museo, no pude evitar salir corriendo para, una vez más, visitar algunas de las maravillas que allí podemos encontrar. Subí las escaleras, me encaminé por el pasillo central y, una vez más, en una de las salas que se abren a la izquierda... la sala en la que podemos ver algunas de las obras más importantes de Velázquez: Los borrachos, el Retrato de la Infanta Margarita, Felipe IV, El Conde Duque de Olivares a caballo, Las Meninas... En otra sala Las hilanderas, Las lanzas, y Rembrant, y Goya, y las Majas y las Pinturas negras, y el Retrato de la Familia de Carlos IV y el 2 y el 3 de mayo... y Bayeu...

No lo puedo evitar, hay cosas que me emocionan y nunca me dejan indiferente. Ahí estaba, delante de los cuadros que he visto en persona como 10 veces ya... pero no me canso y me emociono al ponerme delante de Las hilanderas, se me pone el bello de punta, no lo puedo evitar. Es algo que a mucha gente le cuesta entender y a mi me cuesta entender que la gente no pueda valorar el legado histórico-artístico que tenemos. Odio que la gente se agolpe delante de Las Meninas al visitar el museo pero ese cuadro a mi me sigue emocionando y, siempre que visito el museo, soy una turista más delante del cuadro, descubriendo aquello que no vi la última vez o cosas que he leído después y aprovecho para ver en directo...
Me senté delante de los cuadros siempre que pude y estuve un buen rato delante de algunos mirando como una boba, sin tener que explicar (ni querer) a nadie que me gusta lo que he estudiado, tanto, que me sigo emocionando con pequeñas cosas. Y voy a París, y vuelvo al Louvre, a ver cosas que me quedan en el tintero y cosas que ya he visto pero me gusta volver a ver (como Delacroix, o Ingres).

Había poquita gente, todo era perfecto. Y volveré en enero a Madrid, y volveré al Prado a ver a Tintoretto y a ver la colección permanente... porque si.

Perdonad el rollo.

Viernes, 15 de Diciembre de 2006 10:06 Autor: acrobatas. #. Tema: ArteHistoria.

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