
Desde pequeña siempre he escuchado la expresión "hacer la cuenta de la vieja", me parecía graciosa y mi madre siempre me aseguró que "no fallaba nunca".
No tiene nada que ver pero cuando estuvimos en Cadaqués en enero, entramos en una tienda a comprar una botella de agua y varias cosas (algunas necesarias, otras extras) y el maravilloso y entrañable señor que nos atendió sacó papel y boli del bolsillo de su bata azul y nos hizo la cuenta. Nos pareció maravilloso que todavía funcionasen locales así, sin ordenadores ni códigos de barras, de esos en los que los tenderos cuidan y miman sus letreros, los cambian a diario, borran y escriben encima con tiza, intentan hacer buena letra y te regalan una sonrisa al despedirte.
Autor: kasi_siempre
La batita azul y las tiendas de ultramarinos... qué recuerdos. Yo lo he conocido en mi pueblo cuando era pequeñita -o sea, hace nada-, me acuerdo que siempre había en la tienda un inconfundible aroma a café y a salazones y no existían los productos envasados, todo se adquiría a granel (el aceite, el café, las legumbres, el vino...)¡Qué gracia!
Fecha: 27/02/2007 18:35.