
Báilame el agua es como saltar al aire sin nada que te oprima, es como respirar aire puro desde dentro, como un amanecer de agosto en París, desde las alturas. Sería como un viaje a dos ruedas por una carretera secundaria de Salou en 1997, como una caricia de ausencia, como ropa de abrigo en invierno.
Báilame el agua es el reflejo de Narciso en el agua y todo lo demás también, como el día de la mujer mundial o vestida de domingo en zapatillas y pijama. Son los aviones que pasan por "afuera", las bufandas de la abuela, el atardecer en el Albaicín en boca de un alma gemela a tí.
Báilame el agua, como la noche de gheisas o acordes de un sevillano roto en Brooklyn llamando a gritos a una poetisa que lleva "su" nombre. Báilame el sexo y grita, baila con los ojos cerrados y la mirada ensoñecida de un paseante solitario que hace siestas bajo la sombra de cualquier árbol en Montmatre o se pierde en el olor de un té en la Closerie des Lilas recordando el Capítulo VII de Rayuela, el joven Wherter o un Victor Hugo con perfume de mujer. Báilame todo lo que hemos soñado juntos sin conocernos, empapa tu aurora de besos y brilla. Como nunca...
28/03/05, lunes.-
Esto ya lo había publicado en abril de 2005 pero esta mañana lo he recuperado y no paro de darle vueltas.