Báilame el agua, úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto, sácame de quicio, hazme sufrir, ponme a secar como un trapo mojado, lléname de vida, líbrame de mi estigma, llámame tonto, olvida todo lo que haya podido decirte hasta ahora, no me arrastres, no me asustes, vete lejos… pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo, toca mis ojos, nota la textura del calor… ¿Por cuánto te vendes? Píllate los dedos, deja que te invite a un café… caliente, ¡claro!... y sin azúcar, sin aliento…
Llego a casa y abro la puerta mientras contesto un mensaje de Sonia que me ha parecido precioso y con el que me voy a dormir con sonrisita en la boca. Tiro el bolso encima del sofá, miro una sombra extraña en el comedor, se ha caido el poster de Die Brücke, me quito las sandalias, me recojo el pelo y reviso los mensajes del móvil mientras enciendo el ordenador. Abro la puerta de la terraza y la ventana de la cocina, no me gusta como huele en casa. Pongo la alarma en el móvil para mañana, lo apago, enciendo un cigarro y lleno un vaso de agua mientras miro la pila de apuntes. Miro el correo, los blogs habituales, pienso en la cenita que hemos tenido esta noche. Pienso en que, por fin nos vemos las siete, por fin Moni sabe que Marta se casa el 5 de Octubre, por fin intentamos poner fecha al finde de chicas con casa rural incluida (crucemos los dedos). Pienso en las conversaciones en la cena, en que siempre sale mi viaje a Málaga para que mis amigas se rían un rato (y yo también, claro), o la llamada a las 6 de la mañana a la teleoperadora de Airtel aquella noche de fiesta con Laia en el suelo llorando de risa y Núria durmiendo y no entendiendo nada, pienso en lo buenísimo que está el Lambrusco bien frío, en el brasileño que ha visitado a Sonia, en las historias increíbles de Laia y su familia, en la preciosa sonrisa de Eli, en la historia de los portugueses del viernes pasado que me perdí... y el momento ¿tú en qué lado de la cama duermes? ¿Pero boca arriba o boca abajo? Risas. He puesto música flojita, la noche ha sido bonita pero me siento rara, no se por qué.
Qué bonito cuentas las cosas... Ya echaba yo de menos a mis chicas del bló. Ahora lo que toca es la rutina -feliz rutina. Gracias por tu fidelidad. Gusta venir, pasados unos días, y encontraros ahí. Besitos, wpísima!!