acróbatasBáilame el agua, úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto, sácame de quicio, hazme sufrir, ponme a secar como un trapo mojado, lléname de vida, líbrame de mi estigma, llámame tonto, olvida todo lo que haya podido decirte hasta ahora, no me arrastres, no me asustes, vete lejos… pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo, toca mis ojos, nota la textura del calor… ¿Por cuánto te vendes? Píllate los dedos, deja que te invite a un café… caliente, ¡claro!... y sin azúcar, sin aliento… |
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No nos atrevemos a parecer lo que somos...![]()
Hace unos días os dije que tenía ganas de hablaros de Rousseau. Una tiene momentos de debilidad, y entre apuntes y apuntes encuentra textos maravillosos que le permiten un poquito de reflexión y de pausa entre tanto agobio (también ayudan los zumos, los pájaros volando fuera, los cigarritos a la fresca, los e-mails largos, el cambio de sábanas o mensajitos en el móvil, claro). Este texto me tuvo un buen rato pensando, es como si lo hubiese escrito yo -o alguno de vosotros- (Rousseau, además, nos lo explica de forma maravillosa), en un día de ruido y rabia a todo lo que me rodea. Yo he pensado muchas veces en eso que dice, cuando voy un fin de semana (lo intento evitar, lo juro) a un centro comercial a ver una película y está todo abarrotado de gente. ¿Por qué todos vamos los mismos días al cine? Sin embargo, vas un martes por la noche y está vacía la sala (ni te cuento si se trata de cine español). Lo pienso cuando veo que Piratas del Caribe 3 ha superado el último récord de taquilla, cuando voy al Camp Nou por primera vez y hay 80.000 personas viendo un partido de fútbol mientras yo me estrujo las neuronas intentando que 100 personas vengan a ver música en directo. Lo pienso cuando nos lanzan a todos en agosto o semana santa para que hagamos vacaciones, todos juntos, en el momento más caro, todos juntos abarrotando hoteles de playa en verano y casas rurales de montaña en invierno. Todos a disfrutar de lo último en spa, haciendo colas interminables el día antes de reyes en los centros comerciales. Lo pienso cuando un domingo por la tarde se me ocurre ir a Barcelona al cine y me encuentro el atasco kilométrico en la C-32 de todos los que vuelven a la ciudad después de pasar el fin de semana en la playa. Lo pienso cuando nos lanzamos a comprar algo en navidad o regalos con corazones el día de los enamorados. Y, claro, lo pienso cuando veo que es lo que hay, lo que toca, lo que tenemos. Lo odio. No lo soporto. Josep Casals, mi profesor de Ideas Estéticas en la Universidad, nos contaba lo contradictorio que era Rousseau. Nos hacía entender sus ideas estéticas a través de ejemplos y nos ayudaba también contándonos cosas de cómo era, como era su persona. Era un hombre rebelde, solitario, un hombre que se enfrenta a las convenciones de una época; un hombre que nunca se instaló en ninguna parte. Nos contó que un día, al salir a dar un paseo, atravesó las murallas de Ginebra, cuando regresó se encontró con las murallas cerradas y decidió marcharse y no volver. Tan sencillo como eso. No tenía nada que perder ni que ganar. Para él el amor es un engaño, se siente atraído por algunas personas pero a la vez siente la sensación de querer huir y querer volver. Yo lo que más admiro de Rousseau son sus "Ensoñaciones del paseante solitario", me encantan. Este texto es tan contemporaneo o más que en su propia época, es una realidad del mundo que empezamos a construir o deconstruir desde el siglo XVIII. Desde luego, ver a alguien desde el pasado reflejando tan bien el presente me produce escalofríos. Ya está, sólo quería transmitir eso. A veces son duras estas "paranoias" mias, lo sé. Comentarios » Ir a formulario
Se de alguien que si te leyera estaría completamente de acuerdo contigo, aunque a veces, no le va bien el no seguir al rebaño en todo, a veces te hace ser la oveja negra, te hace no quedar bien, hay que ser valiente para vivir contra corriente.
Anda!!! me ha salido un pareado. jejeje. Ana Por cierto creo que ya he arreglado lo de los comentarios de mi blog. Fecha: 28/06/2007 20:10.
A mi me gusta ir a contracorriente aunqu a veces me dejo ir con la multitud...
D. Fecha: 28/06/2007 21:17.
Por lo que veo, no sólo tenemos en común a Calamaro. Gracias por pasarte por allí y por dejarme ver que te pasas.
Fecha: 28/06/2007 21:58.
Y además ser uno mismo, tiene ventajas.. es muy cómodo, no tienes que estar pendiente de lo que tienes que decir o hacer, te puedes dejar llevar.. y los demás lo perciben..
Besos Fecha: 29/06/2007 09:52.
Muy buenas sus "Confesiones".
Totalmente de acuerdo. ¡Mola Rousseau! Molan tus reflexiones y lo bien que escribes. ¿Qué tal tus estudios? ¿Acabaste ya? Que tengas un buen finde. Besitos. :) Fecha: 29/06/2007 18:59. |
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