Báilame el agua, úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto, sácame de quicio, hazme sufrir, ponme a secar como un trapo mojado, lléname de vida, líbrame de mi estigma, llámame tonto, olvida todo lo que haya podido decirte hasta ahora, no me arrastres, no me asustes, vete lejos… pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo, toca mis ojos, nota la textura del calor… ¿Por cuánto te vendes? Píllate los dedos, deja que te invite a un café… caliente, ¡claro!... y sin azúcar, sin aliento…
- ¿Por qué fingimos que no nos conocemos cuando estamos en el pueblo?
- Porque somos así de raros. Por tu reputación. Porque no me voy a casar contigo, no quiero comprometerte.
- Mi reputación me da igual.
- En el pueblo no me siento bien. Tarde o temprano lo planto todo y me largo.
- ¿Me llevarás contigo?
- Sabes que no puedo. Tú tienes que encontrar a alguien que se case contigo. Quizás no ahora mismo, dentro de un tiempo. Pero, ¿tienes prisa?
- No.
- También estás bien así, conmigo.
- Así, ¿el miércoles y el sábado?
- Si. No digo que sea lo ideal para ti.
- ¿Y para ti? ¿Es lo ideal para ti?
- Yo no tengo ideales.
- Pobre Jorge.
- ¿Por qué me dices eso?
Es una película que ví en el cine, cuando se estrenó. Tenía ganas de volver a verla y menos mal que lo hice, había olvidado la de diálogos maravillosos y silenciosos que tiene la película.
Bueno,yo no la he visto,pero creo que me acaba de apetecer verla,este diálogo me hace pensar muuuuchooo en mi situación actual...y los 2 actores merecen la pena,estoy contigo