acróbatasBáilame el agua, úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto, sácame de quicio, hazme sufrir, ponme a secar como un trapo mojado, lléname de vida, líbrame de mi estigma, llámame tonto, olvida todo lo que haya podido decirte hasta ahora, no me arrastres, no me asustes, vete lejos… pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo, toca mis ojos, nota la textura del calor… ¿Por cuánto te vendes? Píllate los dedos, deja que te invite a un café… caliente, ¡claro!... y sin azúcar, sin aliento… |
![]() |
|||||
|
Mala gente que camina, de Benjamín Prado![]() "Una novela que rescata del olvido la dramática historia de los niños robados a las madres republicanas. Un profesor de instituto investiga la historia de una enigmática escritora que pese a ser militante de la Sección Femenina y la organización de beneficencia infantil Auxilio Social, publicó una única novela en la que denuncia uno de los mayores dramas de la posguerra. Pero su vida resulta ser muy distinta de lo que parecía, en realidad una gran ficción representada en medio de un mundo a su vez cínico, en el que algunos de los escritores falangistas más célebres del momento tampoco eran en absoluto los tempranos opositores a la dictadura que cuenta su leyenda, sino unos oscuros manipuladores de la verdad. 'Mala gente que camina', como escribió Antonio Machado." Este domingo leía en el suplemento del domingo un mini reportaje del propio Benjamín en el que se preguntaba por qué le gustaban tanto las tumbas de los escritores que admira. Una especie de devoción fetichista que le hace investigar cada vez que llega a una ciudad si en su cementerio no desacansará el ilustre cuerpo de algún poeta. ¿Quizás una forma de honrar la memoria de aquellos autores que nos dejaron tan entrañables momentos cuando leíamos sus libros?... ... Me entran escalofríos de buena mañana, cuando llego al trabajo después de un día de derrota, de esos que os conté un día... y mientras veo como se agolpan los correos en la bandeja de entrada del outlook, saco "Mala gente que camina" del bolso y lo dejo un rato delante, mirándome... mientras suena el Tango del angel de Piazzola y tengo la sensación de tener un cubito de hielo en la nunca, de esos que te quitan la respiración y la razón, de los que te parten en dos... Mamá me miraba con cara de "otro de tus libros" cuando vió la portada con la insinuante bandera republicana, mientras sonreía al abrir el regalo que le había llevado, sus 13 rosas rojas... Y tengo anclado en la memoria el momento justo en el que lo abrí, en aquella fría habitación del pueblo, entre los muebles de mi abuela y los recuerdos con mi prima Meli al otro lado del patio, cuando jugábamos a hacernos mayores y nos mandábamos mensajitos en clave para que nadie pudiese descifrarlos nunca... Y tan en clave estaban que me puse a repasar uno que encontré por los cajones y no conseguí saber qué significaba todo aquello.
Joder, Benjamín, no, ahora no... Había llegado a la página 40 y me quedé ahí, justo en ese párrafo, presintiendo que él estaba contándome lo que yo no había sido capaz de definirme a mi misma. Y repasaba una a una todas las palabras: "el moho de la memoria, esa oscura envidia de uno mismo, el opio de los tristes...". Envidia de uno mismo, dice... Y luego me vienen a la memoria los acordes de ESA canción (Con la frente marchita) que me recuerda todos los días que "no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió". Maldita sea, Sabina no, ahora no... aunque en realidad por dentro tengo la voz de Antonio García de Diego cantándome al oído con su "adiós, cuídate" incluido. Tonterías mías a un lado, que al final os cuento cualquier cosa menos lo mucho que me ha gustado el libro... Es uno de esos libros que me enganchó desde el principio, que te cuenta mil cosas y te las cuenta bien... que hace que aprendas, que descubras, que sientas y que te sientas orgullosa de estar donde estás y defender lo que defiendes. Y, seguro, todos los que hemos leído la novela nos hemos visto completamente enganchados a la redacción de esa "Historia de un tiempo que nunca existió. (La novela de la primera posguerra española)" y sus historias paralelas, con encuentros en hoteles y viajes en moto incluídos. Además, Benjamín Prado ha conseguido hacerme desempolvar a "Nada", de Carmen Laforet, de entre los libros que en su día comencé y dejé tres páginas después, abandonado... y estoy ya casi terminándolo... Os invito a un café. Comentarios » Ir a formulario
Acepto ese café, aunque igual lo cambio por un té con limón.
Otro libro más a añadir a la no tan larga lista de pendientes (perdí la lista larga en algún lugar indeterminado :( . D. Fecha: 06/02/2008 11:56.
He conocido personas de carne y hueso con una historia de niños robados detrás, afortunadamente con final feliz, pero con un pasado durísimo detrás del desenlace.
Creo que voy a comprarme ese libro. Gracias, un beso y te acepto ese café. (A ver cuándo lo podemos tomar de verdad) ;) Fecha: 06/02/2008 12:48.
¿¿Llego a tiempo del café??
Ya sabes que me encanta todo lo que escribe B. Prado... pero todavía tengo pendiente leerme ese libro. Y ya terminé Nada... ains.. Un besito guapa Fecha: 06/02/2008 14:41.
Cuánto me alegro de que te haya gustado tanto como a mi. Ah! y yo también tengo "Nada" de Laforet encima de mi mesa, pero aún no me lo he empezado a leer... besazos
Fecha: 06/02/2008 23:33. |
acrobatasblog@gmail.com Temas
Archivos
EnlacesArteHistoria
Bloggeando
Bon Voyage
Cahiers du Cinema
En DirectoEstá sonando
Lettura
MisceláneaPhotoTitularesOtros
|
|||||