acróbatas

Báilame el agua, úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto, sácame de quicio, hazme sufrir, ponme a secar como un trapo mojado, lléname de vida, líbrame de mi estigma, llámame tonto, olvida todo lo que haya podido decirte hasta ahora, no me arrastres, no me asustes, vete lejos… pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo, toca mis ojos, nota la textura del calor… ¿Por cuánto te vendes? Píllate los dedos, deja que te invite a un café… caliente, ¡claro!... y sin azúcar, sin aliento…

Modigliani y su tiempo

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La muestra, que reúne alrededor de 130 obras, se propone analizar la trayectoria artística de una de las grandes figuras del arte del siglo XX, Amedeo Modigliani (1884-1920), desde su llegada a París en 1906 hasta su muerte. La gran novedad de este ambicioso proyecto es que, por primera vez, se presentará la obra del artista italiano en diálogo directo, tanto con los grandes maestros que influyeron en él -Cézanne, Picasso o Brancusi-, como con sus amigos de Montparnasse: Marc Chagall, Chaïm Soutine, Moïse Kisling, Ossip Zadkine, Tsuguharu Foujita o Jules Pascin, entre otros.

Modigliani fue un artista abierto a los principales movimientos de la vanguardia parisiense anterior a la Primera Guerra Mundial pero, a su vez, se mantuvo siempre independiente de todos ellos; contemplar su obra junto a la de todos estos artistas -tanto grandes nombres de la historia del arte, como otros menos conocidos u olvidados, pero que fueron también protagonistas del arte europeo de comienzos del siglo XX-, permitirá valorarla en su justa medida.

La exposición está estructurada en dos grandes secciones correspondientes a la relación de Modigliani con sus maestros, que podrá contemplarse en las salas del Museo Thyssen-Bornemisza, y con sus amigos, que se mostrará en la sede de la Fundación Caja Madrid, al tiempo que sigue también un discurso cronológico.

Sí, hace un par de noches me sumergí en la piel de Jeanne Hébuterne, pinté dos trenzas en forma de espiral a cada lado de mi cabeza, busqué en el armario alguna prenda que recordase un mundo más japonés, fui a una escuela de dibujo, discutí con mis padres – católicos- y estuve en esa buhardilla enferma y dolorosa de París a principios del siglo XX. Era todo tan real que me desperté sin saber si el sueño había sido lo verdaderamente real o si lo eran estas cuatro paredes.

Mi año "obsesivamente Modigliani" fue el 2007. Le tuve presente casi en cada uno de mis pasos... en mis horas muertas en la biblioteca (y en las vivas), en las escaleras del metro, en las paradas de autobús, en la arena de la playa, en los trenes y los mares, en los amaneceres y en las madrugadas, con velitas en el salón, con pinturas por el suelo, en la ropa y el bolso, por dentro... y por fuera.

En cuanto supe de esta exposición empecé a descontar los días, era mi exposición del 2007 y venía con unas cuantas semanas de retraso. Al final he conseguido verla antes de que terminase febrero y no dudo en volver a recorrerla antes de que se nos vaya en mayo.

En cada una de esas mujeres de ojos vacíos y cuellos largos (en las de torsos recostados y manos con dedos infinitos) puedo encontrarme, en diferentes momentos de mi vida, en las diferentes horas del día, en la piel de lo que soy y lo que no soy, como canta Gastelo. Y tengo que ir rápido y no quiero... porque se me clavan en la retina esos colores, que quiero quedármelos para mi, todas las horas del día.

Modigliani llega a París y quiere ser escultor como Brancusi... Fue toda una sorpresa encontrar "El beso" de Brancusi en la segunda sala de la exposición:

El retrato de Dédie (Odette Hayden):

 

Desnudo recostado:

 

"Mi" Mujer sentada con vestido azul:

Pero eso no era todo, en la exposición conviven con Modigliani otros artistas, los de su tiempo... Algunos previsibles, otros me sorprendieron, y ahí estaban todos, arropándole...

Desnudo sobre diván rojo, de Moise Kisling:

Desnudo de Arietty, de Moise Kisling también:

 

La casa gris, de Marc Chagall:

La echadora de cartas, de Suzanne Valadon:

Paisaje de Cagnes, de Soutine:

 

Y es una pena porque esos colores no se corresponden con la realidad. Es una exposición para recorrerla despacio, para llenarse de colores y de formas, para respirar casi tocándolo el aire de París de principios del siglo XX. Una exposición que se quedará, para siempre, dentro de mi.

Lunes, 03 de Marzo de 2008 21:11

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Autor: Lara

Qué derroche... Gracias por traer aquí todo esto!

Fecha: 03/03/2008 22:11.



Autor: síl

a ver si puedo verla!!!!

Fecha: 03/03/2008 22:50.


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Autor: Marian

Me quedé con las ganas... Pasar por la puerta y no entrar fue un bajón :(

Pero la veré segurísimo!!!!!

Besotes guapa

Fecha: 04/03/2008 12:49.


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Autor: Sonia

Qué maravilla de exposición y qué lujo de post.
A ver si saco tiempo, a ver...Porque me encantaría visitarla.
Beso!

Fecha: 04/03/2008 15:13.



Autor: Justo

Qué pasada... a ver si pudiera ser!

Besos

Justo

Fecha: 04/03/2008 16:41.


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