
Debería estar prohibido que alguien todavía no la haya escuchado...
He perdido la cuenta de las veces que he utilizado esta canción como armadura, las veces que he abierto la ventana y la he empujado al avismo, las veces que soñé que alguien me la susurraba al oído, las veces que la sentía recorrerme por dentro, las veces que quise perderla de vista... para encontrarme con ella una vez más (y otra, y otra...).
Y suena en el mp3 mientras cruzo la Plaza Santa Ana con el sol de frente, y cuando bajo las escaleras del metro, y cuando imagino ese tren de largo recorrido que dejé pasar este invierno... y cuando siento que nada más puede entrar hoy por mis oídos. Y en la siesta en el Conde Duque, en el ascensor del Reina Sofía, en el sol de la terraza del domingo... Y en la plaza del centro de la tierra, cuando yo no estoy...
Quería hacer una crónica del concierto del pasado viernes de Paco Cifuentes en Clamores (porque una puede y quiere volver una y mil veces a Madrid si tiene las excusas precisas y concretas, las verdaderas y necesarias) pero no me sale nada a la altura del concierto... Menos mal que viene a Barcelona en abril a llenarnos la ciudad de primavera.
... y, ahora, ¿me ayudáis a tararear?...
Verbo triste andar sin ti por Madrid...