
Desde el romanticismo hasta nuestros días, muchos de los poetas significativos han sido, al mismo tiempo, los lectores y los críticos que han dado orden y sentido al cánon literario de sus respectivas tradiciones. Hemos invitado a seis autores esenciales de la poesía actual con el objetivo de que se refieran a algunas de las figuras que han sido básicas en su formación. Nos hablarán de la forma cómo la lectura de un poeta más grande, y -eventualmente- el contacto personal con él, derivó en una lección imprescindible para la formación de su escritura. Así, a lo largo del ciclo, se irá dibujando un mapa inédito y estimulante de los vasos comunicantes, los puentes directos y los pasajes transversales entre la poesía que se escribe hoy y la del pasado, reciente o remoto.
El ciclo se llama "De poeta a poeta. De cómo los poetas leen a sus maestros" y se está haciendo en Caixa Forum (Barcelona), del 2 de abril al 21 de mayo de 2008. Ayer, pues, fue la primera entrega, Eduardo Milán hablaba de Nicanor Parra y la poesía concreta.
Las próximas citas:
OLVIDO GARCÍA VALDÉS - "Con César Vallejo"
MIGUEL CASADO - "Antonio Machado: sobre la contradicción"
PERE GIMFERRER - "Sobre Octavio Paz"
ANTONIO GAMONEDA - "San Juan de la Cruz:'Un no saber sabiendo'"
VALERIO MAGRELLI - "Giorio Caproni: el solfeo nihilista"
El coordinador del ciclo es Edgardo Dobry, poeta y crítico, colaborador habitual de El País.
Fue una tarde preciosa y redonda, comenzando por el café en la cafetería blanca, terminando por los puntos de desencuentro en el coche, volviendo a casa, y pasando por la exposición de "100 anys de Palau", la de los "Príncipes Etruscos" y la conferencia de Eduardo Milán.
DECIO PIGNATARI
No faltaron a la cita, emocionalmente, Oliverio Girondo, Pablo Neruda, Mario Benedetti, César Vallejo o Decio Pignatari... Una no para de aprender cosas y de abrir los ojitos para estar bien atenta a todo lo que pasa a su alrededor. No me pasó desaparcibido el cruce de miradas con Imma Socias, la que fue mi profesora de Barroco y Siglo XVIII en la facultad, tampoco tus ojitos dormidos.