Báilame el agua, úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto, sácame de quicio, hazme sufrir, ponme a secar como un trapo mojado, lléname de vida, líbrame de mi estigma, llámame tonto, olvida todo lo que haya podido decirte hasta ahora, no me arrastres, no me asustes, vete lejos… pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo, toca mis ojos, nota la textura del calor… ¿Por cuánto te vendes? Píllate los dedos, deja que te invite a un café… caliente, ¡claro!... y sin azúcar, sin aliento…
Una canción con poderes mágicos, poderes para hacerte viajar a distintos lugares con personas distintas, una canción que redescubres cada cierto tiempo, que rescatas de un cajón junto a una entrada de cine, que buscas entre tus escritos más antiguos, en aquella libreta vieja, en aquél mensaje de móvil que no conservas pero que recuerdas letra a letra...
Una canción que me lleva a muchas tardes en casa, con la persiana bajada pero recibiendo (agradecida) los rayitos de sol que ayudaban a mi tristeza. Una canción que me pone triste en ocasiones, pensando en la de veces que he pensado en mi como en "la chica de ayer"... Una canción que es capaz de llevarme a Madrid en pleno agosto de 2002, en un escrito en el Retiro que iba dirigido a dos personas tan distintas y tan lejanas...
"Tropezó con el último escalón, pero se levantó de inmediato. ¿Si te olvido me perdonarás? ¿Si no lo hago me recordarás? Recordaba aquél parque lleno de hojas de oscuro invierno, con frío y dolor de pies. Recordaba sus árboles y sus palacios de cristal... y aquél Ángel caido que tú recuerdas con La Chica de Ayer. Recordaba abrazos intempestivos per aún más mi libertad, esa que ya no añoro tanto y a la que, de vez en cuando, incluso pierdo el respeto (con o sin razón)."
¿Recuerdas? Aunque tú insistías en que escuchara "The girl from yesterday" (Gigolo Aunts)
Pero esta canción también son muchos momentos en el coche. Momentos de gritarla, de embriagarme con sus melodías, de cantártela al oído (muycerca) y de sentir que se me iba la vida con ella. Es cogerte de la mano en un concierto en la Sala Bikini (¿cuánto hace de eso? ufff) y entrar a los camerinos a escondidas (con el miedo en la garganta y el corazón) para poder dar un beso a Antonio. Asaltábamos tantos camerinos... (y después nos quedábamos en un rinconcito sin saber qué hacer ni qué decir). ¡Recuerdo tan nítidamente el momento en el que Antonio me preguntó si me había gustado el concierto...!
Ahora hace tiempo que no le veo... pero eso va a cambiar mañana. Volveré a colarme entre el público para cerrar los ojos y bailarte despacito.
"Una canción con poderes mágicos". Doy fe de ello. Echa un vistazo si quieres a este post que escribí el año pasado y lo comprobarás: http://soniasanroman.blogspot.com/2007/05/la-chica-de-ayer.html Besazo!
Tienes razón, la canción es pura magia. Lo pude comprobar en directo el año pasado viendo a Nacha Pop, y es tan espectacular como cuando la oi por primera vez.
Yo tuve la suerte, o la desgracia, de disfrutarla cuando nació y vocearla en los primeros conciertos que asomaba. Fue un himno desde que sus comienzos, aunque a algunos nos tiraba más el Para Ti. En cualquier caso, es una canción eterna. Mucha envidia por el sábado en la sala Bikini. Besos de Ayer, Ignacio