Báilame el agua, úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto, sácame de quicio, hazme sufrir, ponme a secar como un trapo mojado, lléname de vida, líbrame de mi estigma, llámame tonto, olvida todo lo que haya podido decirte hasta ahora, no me arrastres, no me asustes, vete lejos… pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo, toca mis ojos, nota la textura del calor… ¿Por cuánto te vendes? Píllate los dedos, deja que te invite a un café… caliente, ¡claro!... y sin azúcar, sin aliento…
Una noche llena de estrellas, un otoño lleno de magia. Hace cinco. Una botella de vino (Paternina azul) y un mate lleno de dudas y misterios. Y que si nos tiramos, que si caemos al vacío, ¿a dónde iremos a parar? Es lo de menos, corre tras de mi, en un concierto de Pancho Varona y otro de... Paco Bastante. Dos palabras y unos camerinos. Un no parar. Mensajes de buenas noches y buenos días. Sonrisas y juegos, en el coche y en la calle, en el restaurante de tapas de la esquina y en Sant Hermenegild. Un otoño en la playa, con frío y bares de verano. Arena en los bolsillos. As de copas y de corazones, ¿a que sí? ¿Dónde se quedó aquél otoño? En el mojito de aquél bar que vuelve estos días... en el que no paraba de sonar (en nuestras cabecitas) esta canción...
(si no véis el reproductor, se puede escuchar la canción aquí)
Gracias Vane por tu comentario, por tus ánimos y por tu interés!!! Gracias por ayudar a decidirme y me alegra mucho haber dado con gente como vosotros! Un beso!