Báilame el agua, úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto, sácame de quicio, hazme sufrir, ponme a secar como un trapo mojado, lléname de vida, líbrame de mi estigma, llámame tonto, olvida todo lo que haya podido decirte hasta ahora, no me arrastres, no me asustes, vete lejos… pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo, toca mis ojos, nota la textura del calor… ¿Por cuánto te vendes? Píllate los dedos, deja que te invite a un café… caliente, ¡claro!... y sin azúcar, sin aliento…
"Si alguna vez la vida te maltrata, acuérdate de mí, que no puede cansarse de esperar aquel que no se cansa de mirarte."
LUIS GARCÍA MONTERO
"A Lucía (Silvia Munt) le da un vuelco el corazón cuando se cruza con un hombre de su edad, Juan (Gary Piquer), en unos grandes almacenes. Sin dudarlo se decide a seguirle hasta su casa, la misma casa donde, veinticinco años atrás, mientras el franquismo daba sus últimos coletazos, Juan (Andrés Gertrudix) vio por primera vez a Lucía (Cristina Brondo) y se enamoró..."
Uno de los poemas más recitados en mi memoria, una de las canciones más susurradas... Leí el relato de Almudena Grandes ("El vocabulario de los balcones") no hace demasiado, en enero de este 2008 y ayer por la noche, mientras todo el mundo debía ver el fútbol y Alejandro le cantaba a Juan Diego en un homenaje, yo veía esta película de Juan Vicente Córdoba.
Una película que habla bajito, que dice más con las miradas y los gestos, con lo que calla. Una película que mira y brilla, que se mueve a través de la música, que estrecha lazos invisibles entre los balcones. Una película que nos muestra el otro lado del relato porque en este último conocemos la historia de estos dos personajes a través de las reflexiones de Lucía en primera persona... y en la película podemos ver más la historia a través de las vivencias de Juan.
Hay una frase del relato que se me quedó grabada y que en la película no pude ver: Lucía deja su relación con Miguel porque: "tú no me miras... porque no sabes mirarme". Lucía en los ojos de Silvia Munt, brilla, brilla mucho... aunque, después de esperar y desear tanto verla, esperaba más de la película... Siempre nos quedará el relato de Almudena, el poema de Luis, la canción de Quique y la voz de Enrique.
Una historia plasmada de modos diferentes, pero igualmente hermosos. Gracias por recordarme que la vida tiene momentos sublimes como los que rodean a este poema, relato y canción. La película aún no la he visto, pero las vacaciones se acercan y esa sesión cinematográfica es uno de mis planes.