Báilame el agua, úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto, sácame de quicio, hazme sufrir, ponme a secar como un trapo mojado, lléname de vida, líbrame de mi estigma, llámame tonto, olvida todo lo que haya podido decirte hasta ahora, no me arrastres, no me asustes, vete lejos… pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo, toca mis ojos, nota la textura del calor… ¿Por cuánto te vendes? Píllate los dedos, deja que te invite a un café… caliente, ¡claro!... y sin azúcar, sin aliento…
La persona que tienes justo al lado en el asiento del metro y que lee un libro forrado con periódicos de ayer, la que te ha dado el turno en la cola del super. En la cafetería de la esquina cuando haces un parón en una mañana agobiada de trabajo. El cartero cuando te hace firmar un certificado. Los agentes de seguro que aseguran que no tienes razón. Un niño en el parque al que le das la pelota que ha caido en tus pies. La persona que tienes detrás en el cine. En la sala de espera de un hospital. Los cruces de miradas en los bares y los semáforos. El señor del bigote y el bastón con el que me cruzo cada mañana en la puerta dle mercado cuando vengo a trabajar. Las personas a las que no puedes poner cara detrás del teléfono. Una señora en la parada del autobús. Los turistas que se ponen delante de tu cuadro preferido en un museo. La dependienta del centro comercial...
Gente que llora, que mira y no ve, que se cae y no se levanta. Gente que sube y que baja, que espera el día de mañana, que tiembla y que ríe, que reza y besa, que escribe, que envía y comparte, que escribe en minúsculas, y en vertical. Gente con problemas y pesos en la espalda, gente en grupo, y sola... Gente sola.
Esta es la canción de la que os hablaba del concierto de Pedro Guerra... la que me dejó sin palabras y sin aliento. Aún me estremezco cuando la vuelvo a escuchar, aún siento la soledad de toda esa gente que es mi soledad (también)... y la palpo, la araño y la trago, a sorbos pequeños y grandes, dependiendo de la fracción de segundo que me roce en ese momento.
Si no se ve el reproductor, aquí se puede escuchar.
oh! que gran canción! son palabras y con los pelos como escarpias!! que buena! me encanta! no se si es porque llevo una temporada un poco así pero me ha llegado al corazón....
Esa fue mi sensación cuando el viernes sonó, después de tanto tiempo sin escucharla. La había olvidado y todavía no me explico cómo pude olvidar una canción así.