Báilame el agua, úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto, sácame de quicio, hazme sufrir, ponme a secar como un trapo mojado, lléname de vida, líbrame de mi estigma, llámame tonto, olvida todo lo que haya podido decirte hasta ahora, no me arrastres, no me asustes, vete lejos… pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo, toca mis ojos, nota la textura del calor… ¿Por cuánto te vendes? Píllate los dedos, deja que te invite a un café… caliente, ¡claro!... y sin azúcar, sin aliento…
El otro día leía esto: "es curioso que, cuando tengo que poner orden en mi cabeza, empiezo siempre por mi casa, resulta más cansado pero duele menos"... Este fin de semana ha sido el fin de semana que necesitaba, después de hacer parada y fonda en la silla de parar las prisas, para purgarme (sin penitencia ni sufrimiento) y depurarme por dentro y por fuera. Yo también suelo empezar por poner orden en casa para poder ordenarme por dentro... y así ha sido...
después de...
Comprar claveles rojos...
Naranjas para el desayuno
...una planta de menta para preparar té moruno...
...poner orden a los colores...
...mirar al horizonte buscando la línea recta de la que habla J. J. Millás ...
... empezar a poner orden a los libros y las letras...
... preparar un 13 de julio...
También he cocinado, limpiado la terraza, ordenado el armario de la ropa (he tirado mucha ropa), puesto lavadoras, tuve una conversación con mi vecina del ático en el ascensor, he hablado con Isa por teléfono, he llevado a mamá a la estación... Ví una película que no me gustó, leí poco y escribí menos... pero tuve tiempo de mirar como llovía mientras en casa sonaba Luis Pastor...
Eso sí que ha sido un finde productivo. ¿El jueves te quedarás a la velada poética? Esta vez será, literalmente, a la orilla del mar. Todos bañados en salitre...