
"La película nos transporta a principios de s. XX, en concreto al año 1918 cuando el pintor Gustav Klimt (John Malkovich) yace en su lecho de muerte. A partir de ahí, le acompañaremos a través de sus visiones febriles hasta el pabellón austriaco de la Exposición Internacional, celebrada el año 1900 en París. Allí recibirá la medalla de oro por su obra y presenciaremos su eterna pero platónica relación con Emilie Flöge (Veronica Ferres), así como sus encuentros con el mago del cine Méliès, con el secretario de estado (Stephen Dillane), una opresiva figura paterna que persigue al artista como una inquietante sombra durante toda la película, y con la misteriosa bailarina francesa Lea de Castro (Saffron Burrows), con la que el pintor mantiene una apasionada relación."

Tenía esta película pendiente, muy pendiente. Desde que se estrenó, desde que ví un pequeño comentario de Síl en su blog. Y ahí estaba, mirándome, pendiente.
El lunes, después de un día bastante agobiante en el trabajo, después de poner en orden la agenda y la mente, me fuí a casa, me preparé un té helado que estaba riquísimo y puse la película. Pasar tanto tiempo sóla en casa tiene cosas buenas y malas. Las malas, os podéis imaginar, hay días en los que se me caen las paredes encima, minutos en los que se echa muchísimo de menos un roce de manos o un cruce de miradas, las buenas es que puedes ver, escuchar, leer, pensar, cocinar, hacer, en definitiva, lo que quieras y cuando quieras.
¡Qué película tan rara! Imagino que muy acorde con el personaje en sí. Hace un rato he vuelto al blog de Síl a leer su comentario y me ha hecho gracia ver lo de "una paranoia"... En realidad, sí, es una auténtica paranoia caleidoscópica, como sus pinturas, sus colores, sus dorados, sus curvas y fondos, sus desnudos y, en el fondo, como él mismo. Hace unas semanas compré un libro sobre él y, si el año 2007 lo consideré el año obsesivamente Modigliani, este 2008 está siendo obsesivamente Klimt.

Grande John Malkovich en el papel protagonista. Preciosa fotografía y maravillosos colores. Dentro de diez años se cumplirán 100 años de la muerte de Klimt, supongo que entonces tendremos la suerte de ver una exposición de esas grandes que conmemoran centenarios y fechas señaladas. Creo (o no lo recuerdo bien) que nunca he visto una obra suya en vivo y en directo. Espero poder hacerlo pronto.