acróbatas

Báilame el agua, úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto, sácame de quicio, hazme sufrir, ponme a secar como un trapo mojado, lléname de vida, líbrame de mi estigma, llámame tonto, olvida todo lo que haya podido decirte hasta ahora, no me arrastres, no me asustes, vete lejos… pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo, toca mis ojos, nota la textura del calor… ¿Por cuánto te vendes? Píllate los dedos, deja que te invite a un café… caliente, ¡claro!... y sin azúcar, sin aliento…

Se muestran los artículos pertenecientes al tema y un tema para cuando se me hace difícil encontrar un tema.

ha sido sólo un segundo

20090617125339-dongen3.jpg

Amapola de maíz (fragmento), Kees Van Dongen

Demasiadas horas entre las nubes  y la lluvia de esta pantalla.

Han pasado pájaros, trenes, cometas, aviones, vientos, despedidas y felpudos, asientos, cafés... Han pasado días eternos, también los fugaces, y no los he visto.

Por eso he salido a tierra firme, a reencontrarme con las calles llenas de verbena en verano, a la playa amaneciendo, al olor del mercado recién puesto, a los viajes de trabajo con los que abro las palmas de las manos más que nunca y busco en los rincones de los trenes pequeños collages de vida. Y los recorto.

Ayer me fumé el cigarro más largo de los últimos años. En cada calada se evaporaban diez días seguidos, sin tregua. Te veía detrás del humo y te daba las gracias sin poder soltar palabra. Que sirva de purga, de catarsis, pero que sirva de algo.

Que no puedo quitarme de encima ese "felices como bestias".

Vienen noches húmedas, ríos de tinta. Vienen libros y lápices, acrobacias después del verano (en todos los sentidos). Vienen los tacones que ví ayer en el escaparate, ojalá consiga equilibrarme sin bajar de ellos.

Si estás leyendo esto y no nos hemos visto en los últimos meses, espérame... estoy llegando.

Siento que se termina el año y tengo más trabajo que nunca. Que me quedo sin vacaciones pero estamos saliendo a flote, como si estuviésemos en alta mar (y, de repente, llegase el oxígeno). Que vamos a salir, ya lo verás.

Inquieta. Quiero ver y tengo planes. De lejos y de cerca. Yuxtapuestos. Tengo música y agua para el calor, para los crujidos de estómago, también. Puede que tenga el teléfono apagado, pero me encantaría que picaras a mi puerta porque voy a tener tiempo para una caña.

Van Dongen os espera en el Museo Picasso de Barcelona, entre sus cuadros encontré todo esto.

Cuéntame cómo te vas a beber el verano.

me estoy ordenando...
(o, al menos, lo intento)
vuelvo en seguida...

Miércoles, 17 de Junio de 2009 12:53 Autor: acrobatas. #. Tema: y un tema para cuando se me hace difícil encontrar un tema Hay 15 comentarios.

horarios nocturnos

20090514202422-1591179557-f691d630fc.jpg

Ayer encontré esta foto mientras leía un poema de Joan Margarit que casi puedo recitar de memoria... y, justo en ese momento, me vino a la cabeza esto que escribí hace ya tanto tiempo... Es un parte de un correo al que puse este asunto:

Escuchando... Jacques Brel, G. Brassens, Antonio Vega y Leo Minax

"(...) Desde ayer no dejo de sentir una conocida pero, aun así, extraña melancolía por querer quedarme un tiempo más en París y empaparme totalmente de todo lo que allí se respira. Estos días me levantaba a media noche y miraba por la ventana del hotel. Nos alojamos en un 5º piso, el último de todos, y desde nuestra habitación podíamos ver los áticos, típicos parisinos, de la acera de enfrente.

Adoro ese tipo de buhardillas en las que los techos son bajos y están recubiertas de una pizarra gris que destaca de la fría piedra de los pisos inferiores… Tienen que ser cálidas, tan cálidas como la que yo podía observar cada noche desde nuestra habitación. Estaba repleta de libros por todas partes, carteles de cine entre los que destacaba por la cercanía a mí ‘Goya en Burdeos’. No es que lo imaginase, es que veía perfectamente el perfil de Paco Rabal con aquella magnifica capa en el cartel de la película. De las tres ventanas, dos tenían cortinas, una de color rojo intenso y otra tan amarilla como los amaneceres de primavera que seguro se soñaban desde esa ventana. Imaginé mil veces quién podía habitar ese piso y, por fin, en la cuarta noche, a eso de las dos de la madrugada, vi que se encendían luces y se asomó un chico a la pequeña Rue d´Austerlitz… No era como me lo había imaginado, eso suele pasarme siempre, pero era mucho mejor, encajaba totalmente con lo que yo podía ver desde mi ventana entrelazando sus objetos personales y al sentirme un poco observada (la calle es muy estrecha, era evidente que nos veíamos mutuamente) encajé la ventana y como una niña pequeña intentaba mirar entre nuestras cortinas a aquel personaje que había inventado durante tres noches y al que, por fin, encajaba en una figura humana. No volví a verle y aún hoy pienso que quizá esa noche soñé despierta y quise ver a una persona que en realidad no existe, a la que soñé con todas mis fuerzas." (27/08/04)

El poema de Joan Margarit es este:

Acostado a tu lado, oigo los trenes.
Cruzan mi frente sus fugaces luces
rasgando el horror tibio de esta noche.
La pausa de silencio me deja una luz roja,
una nota sobre este pentagrama
de cables y de vías oscuras y brillantes.
Acostado a tu lado,
oigo cómo se alejan con el ruido más triste.
Quizá me he equivocado no subiendo a uno de ellos.
Quizá el último acierto
sea -abrazado a ti-
dejar pasar los trenes en la noche.

Horarios nocturnos, JOAN MARGARIT

Jueves, 14 de Mayo de 2009 20:29 Autor: acrobatas. #. Tema: y un tema para cuando se me hace difícil encontrar un tema Hay 1 comentario.

algún lugar encontraré

20090422190544-enmadrid.jpg

abrilyazulenmadrid


Hay pocos, pero los hay. Días en los que una se levanta un poco menos entera de lo normal. Las siete y cuarto de la mañana, el despertador todavía no ha sonado, se supone que hoy no hay demasiada prisa, pero los ojos están más despiertos que la vida que escucho detrás de la ventana y huelo a café antes de poner los pies en el suelo. En la cocina entra, por fin, el sol de las primeras horas en primavera; encima del mármol cuento hasta treinta botes distintos que mamá metió en el coche el lunes, antes de volver a casa. Tomate en conserva, mermelada, pisto, aceitunas, berenjenas... Aceite de oliva, de las que recogimos en Navidad en el pueblo. Del huerto de papá: ajos tiernos y espinacas. Y lo nuevo de Calamaro para escucharlo sin parar... 900 kilómetros cuesta arriba en el mapa.

Estos días en Madrid han estado llenos de vértigo, unas veces hacia arriba, con cosquillas y nervios en el estómago; otras veces con caída en picado y veloz. Entre "París no se acaba nunca" y "La soledad de los números primos", estuvo entre mis manos el libro que me recomendó hace tiempo Aroa: "Las lagartijas huelen a hierba". También he tenido tiempo de exposiciones, casi todas en soledad, contándome (a ratos) a mí misma que me fascinan los colores  y las líneas redondas de Tarsila do Amaral, que hay una exposición pequeñita al lado del Café Gijón en la que ver dos o tres grabados maravillosos de Picasso (también, un piso más arriba, Max Ernst). Contar entre parada y parada de metro, las fotografías de Weegee en mitad de la Gran Vía, el instinto fauve que acabo de descubrir de Maurice de Vlaminck, y también repaso los touchés entre las notas que he tomado. Antes de irme, una exposición sobre la sombra que puede ser una excusa perfecta para descubrir a Léon Spilliaert, Félix Vallotton..., para salir de ella con la voz de Alberti en relieve y para recogerse en la soledad de Hopper, sentir el aullido de un lobo en un bosque de Max Ernst o descubrir la velocidad en un pequeñísimo cuadro de Dalí. Y, también, antes de irme, un café en El Prado con los prerrafaelitas, entre Rossetti y Leighton,... aunque lo más maravilloso de esos días, sin duda, fue Francis Bacon, la única exposición que pude comentar con alguien (que, por cierto, ya la había visto pero quiso volver conmigo), casi tres horas de exposición contando las veces en las que una nueva imagen nos hacía estremecer más y más.

Todo eso entre acrobacias y abrazos, entre las paredes de Galileo (que, una vez más, nos trataron de maravilla), entre palabras y acordes. Porque todo esto viene de la mano de Moncho, Javi y Rafa. No puedo evitar la punzada en el estómago al repetir de memoria, mientras Lara leía, ese "Perder el tiempo", de notar agua entre los ojos al escuchar la cuenta atrás de Sonia mientras Pancho y Jaime están empezando a tocar Space Odity... Y "La vida aparte" (aunque para llamarte ahora...), "Aunque tú no lo sepas", los cuidados infinitos de Pancho, el Madrid en la boca de Nares, "Vamos a equivocarnos", la clave del "Faro del paraíso", "Volver al agua", la voz de Jaime Gil de Biedma entre las teclas del piano de Alejandro (y su "Humo y vinagre"), el gran Manuel López Azorín (todo él)... Y Rafa llenando el escenario... y agradecida por Andrés y Luis. ¿Qué más puedo pedir? Si vinieron amigos, si pude conocer a algunos de los que visitáis el blog, si ya nada volverá a ser igual, si sólo puedo estar agradecida y no salen las palabras, si no tengo motivos pero sólo puedo setir un "ay" en el estómago cada vez que intento mirar al mes de mayo. Si todo eso está pasando... sólo puedo estar agradecida y dejar aquí lo que hasta ahora ha sido

Miércoles, 22 de Abril de 2009 18:57 Autor: acrobatas. #. Tema: y un tema para cuando se me hace difícil encontrar un tema Hay 7 comentarios.




acrobatasblog@gmail.com 

www.festivalacrobatas.com

Temas

Archivos

Enlaces

ArteHistoria

Bon Voyage

Cahiers du Cinema

En Directo

Ensoñaciones del paseante solitario

Está sonando

Lettura

Mis blogs favoritos

Mis blogs favoritos II

Miscelánea

Photo

Poemalia

Titulares

www.flickr.com
acróbatas fotos Más fotos de acróbatas

y un tema para cuando se me hace difícil encontrar un tema | acróbatas
Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras, y Evento Blog España. Vota en los Premios Bitacoras.com [Blog Oficial en LaInformacion.com]
Free counter and web stats